viernes, 13 de junio de 2008

"je n'aurai jamais le courage de te quitter"

Creo que no lo entiendes, en realidad creo que nunca lo as entendido. No es que te eche de menos ni que siga enamorada de ti, si es que alguna vez lo estuve de verdad, si es que alguna vez te amé tanto como para hacer cualquier cosa por ti, lo que fuera. No es eso, para nada. Es simplemente que te odio, odio la forma en como te marchaste. ¿Era realmente necesario hacerlo así? De una forma tan brusca, tan violenta, tan… Odio que aparezcas y desaparezcas siempre que sea de tu agrado. Pero lo que realmente odio hasta enloquecer, es que te tenga tan presente y sin embargo estés tan lejos. No soporto tener que caminar por mi habitación y recordar ese día en mi casa, ese día juntos, y des de entonces no puedo volver a pintar, porque te recuerdo, observándome con esos ojos tan grandes y azules que tienes, mirándome fijamente a la cara. Porque des que te fuiste mi habitación sigue oliendo a ti, porque desde que te fuiste, siempre, siempre que me siento en esa cama te siento a ti, y a nadie más. Aborrezco tener que pensar en ti, día tras día y me odio porque perdí todo el tiempo a tu lado y no supe demostrarte cuanto te deseaba, por mi impotencia y por mi falta de fuerzas para luchar, de luchar por lo que más anhelaba, de luchar por ti. Por no saber olvidarte, por seguir queriéndote –y no amándote-, a pesar de todo el dolor que me has causado, a pesar de tu ausencia y de tu soberbia. De veras, no logro entender por que te tuviste que ir, por que lo hiciste de tal forma, y por que aún ahora que ya han pasado 4 o 5 meses sigues sin dar ningún tipo de explicación. Sinceramente creo que ni tu mismo sabes porque lo hiciste, pero quiero creer que si, que lo hiciste con convicción y que tu tenias tus motivos –fueran cuales fueran-. Sólo espero que algún día vuelvas, con tanta fuerza como la primera vez, que reaparezcas, pero que esta vez sea de verdad, que esta vez sea la definitiva.

martes, 3 de junio de 2008

Amantea

“Todo le aburre, todo le parece vano y pasajero, nada le produce alegría. ¡Qué tristeza! ¿Pero qué es lo que esperaba entonces? ¿Acaso la vida puede retomarse cuando está definitivamente perdida? No, claro que no. Los tipos como yo, como él, no sirven para nada en este mundo, sólo generan desconcierto, apestan. Exhalan el insoportable tufo de la desesperanza, ahuyentan a la humanidad embrutecida y conforme. Su gesto, incluso cuando sonríen, denota un sofisticado cinismo, su mirada dice que no son felices ni lo serán nunca, que la vida para ellos es un sibilino fastidio, hasta cuando no debiera serlo. Hacen ver claramente a los demás que no existe la felicidad. Ni la que les contaron ni la que soñaron y así les incomodan, les obligan a mirar y reconocer el infinito tedio de sus vacías existencias. Nadie perdona la incapacidad de vivir, nadie quiere que le recuerden que la vida no tiene el más mínimo sentido. Aunque lo sepan o lo intuyan. Prefieren asumir la cobardía, adaptarse a la vulgaridad. Prefieren no ver ni ser vistos mirando al otro lado, seguir ocultos en sus miserias, ocupados en sus pequeñas vanidades, en sus templadas debilidades.”

Amantea, David F. Cantero

Un libro realmente impresionante, de momento este no es quizás uno de los mejores fragmentos que he leído, sin embargo me ha parecido muy interesente por cuestiones –quizás- personales.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Verónica

Allí por donde ibas oías hablar de Verónica. Se contaban mil y una historias sobre ella. Decían que cuando sonreía era capaz de iluminar el mundo entero. Algunos juraron haber visto el paraíso con tan solo mirarla fijamente a los ojos. Pintores de todo el mundo habían venido a Barcelona solo para pintarla, pues se contaba que era imposible plasmar tal belleza y para todos ellos eso era un reto fascinante. Muchos juraron haberla conocido, pero muy pocos lo hicieron de verdad. La gente buscaba su cara entre la multitud, querían ver su sonrisa, sus ojos, su cabello largo y castaño. Querían acercase a ella, y poder sentir su olor que según decían las lenguas olía a jazmín durante la mañana y a lavanda a medida que la puesta de sol se acercaba.. Si alguien se atrevía a decir que ella no era tan fantástica como se contaba, este era rápidamente juzgado y tratado de mentiroso.

Los años pasaron y por mucho que la buscases no la encontrabas. Algunos decían que la habían visto vagabundeando por las calles, triste, melancólica y con lágrimas en los ojos, otros decían que había perdido tantas veces, y muchas otras tantas se había prometido no perder que la derrota ya formaba parte de su vida y que al no poder soportar más la amargura de la vida decidió quitársela ella misma. Otros –los más optimistas- estaban convencidos de que se escondía porque no podía soportar más el peso de ser admirada por todos. Pero nada de todo eso era cierto. Ella simplemente se había enamorado, había amado como nadie en el mundo, había sentido y sufrido -como la que más-. Y fue ese amor y no la cocaína -como algunos comentaban- lo que la estaba matando. Ella lo habría dado todo en el mundo para verle feliz a él, se sentía impotente al ver que podía hacer feliz a todo el mundo menos a quien quería. Quería poder abrazarle, y volver a sentirse tan cerca de él como antes, cuando creía poder sentir su corazón dentro de su cuerpo. Le habría gustado estar junto a él durante toda su vida, pero él se marchó sin dar ninguna explicación. Simplemente se fue para no volver. Ella le quería, pero él a ella no. Una historia muy común para una chica excepcional. Poco a poco el mundo empezó a darse cuenta de que ella también era una persona humana, que era capaz de llorar, de sentir el dolor, de rendirse. Y fue por esa misma razón que un día, como pasa con todo, ella dejó de importarle al mundo. La gente no habla de las personas normales. O, ¿habéis oído a alguien hablar alguna vez sobre el mendigo que vive en la esquina de tu calle? No. Y seguramente él tendría muchas más historias que contar que no la pobre Verónica. Ya no se contaban historias sobre ella. Ya nadie la recordaba.

domingo, 4 de mayo de 2008

Tot és fosc,
només una espurna,
és la nineta dels teus ulls
va pampallugant.
Avui potser
em diràs adéu,
i una llàgrima,
pels teus ulls caurà.
Vols ser lliure,
vols ser un altre falcó en el cel,
però tot just del niu acabes de marxar.
Pensa en tu i pensa en el que vols trobar,
pensa en mi i pensa en el que et puc donar.

Encara no sé, com et diré que t'estimo
i que amb tu vull continuar.
I que les llàgrimes no són de plorar,
sinó és el cor, que no para de sagnar.

Encara no saps,
quin camí has de seguir.
El blanc o el negre,
aquí no hi ha entremig.
I al final, al final segur trobaràs
allò que sempre has desijat
algú que estigui al teu costat.

Encara no sé, com et diré que t'estimo
i que amb tu vull continuar.
I que les llàgrimes no són de plorar,
sinó és el cor, que no para de sagnar.

Tot és fosc – Gossos

http://www.youtube.com/watch?v=esYJ4nHZXzY