martes, 3 de junio de 2008

Amantea

“Todo le aburre, todo le parece vano y pasajero, nada le produce alegría. ¡Qué tristeza! ¿Pero qué es lo que esperaba entonces? ¿Acaso la vida puede retomarse cuando está definitivamente perdida? No, claro que no. Los tipos como yo, como él, no sirven para nada en este mundo, sólo generan desconcierto, apestan. Exhalan el insoportable tufo de la desesperanza, ahuyentan a la humanidad embrutecida y conforme. Su gesto, incluso cuando sonríen, denota un sofisticado cinismo, su mirada dice que no son felices ni lo serán nunca, que la vida para ellos es un sibilino fastidio, hasta cuando no debiera serlo. Hacen ver claramente a los demás que no existe la felicidad. Ni la que les contaron ni la que soñaron y así les incomodan, les obligan a mirar y reconocer el infinito tedio de sus vacías existencias. Nadie perdona la incapacidad de vivir, nadie quiere que le recuerden que la vida no tiene el más mínimo sentido. Aunque lo sepan o lo intuyan. Prefieren asumir la cobardía, adaptarse a la vulgaridad. Prefieren no ver ni ser vistos mirando al otro lado, seguir ocultos en sus miserias, ocupados en sus pequeñas vanidades, en sus templadas debilidades.”

Amantea, David F. Cantero

Un libro realmente impresionante, de momento este no es quizás uno de los mejores fragmentos que he leído, sin embargo me ha parecido muy interesente por cuestiones –quizás- personales.

2 comentarios:

Der Steppenwolf dijo...

"Nadie perdona la incapacidad de vivir, nadie quiere que le recuerden que la vida no tiene el más mínimo sentido."

Es interesant, el llibre, suposo que me'l llegiré

Cuida't

Luis García Quinteiro dijo...

cap problema en que deixis comentaris, al reves, fa ilusio i tot! jaja coneixes al arturo doncs? Bueno, un peto i encantat!